El Relámpago
A veces un momento lo cambia todo. Un instante de claridad donde el mundo se detiene y todo cobra sentido. Los antiguos griegos lo llamaban «kairós» – ese momento perfecto donde el tiempo cronológico se suspende y algo mágico sucede. Para mí, ese momento tiene forma de relámpago.
Antes nada, después todo, después del relámpago, digo.
A la oscuridad le tembló el pulso y empezó su derrota.
Después del relámpago,
luz sin miedo.
Después del relámpago,
resquebrajamos el hielo latiendo corazones.
Después del relámpago,
como vibran las miradas.
Después del relámpago,
se postra el camino a nuestros pasos.
Después del relámpago,
¡Ale hop! De la chistera una paloma.
Después del relámpago,
buceamos en las risas.
Después del relámpago,
en silencioso respeto esperamos el trueno.
Después del relámpago,
a veces nada vuelve a ser lo mismo.
Después del relámpago,
chispa que enciende mecha,
llama que ilumina la pasión,
luminaria de nuestras almas,
fortuita revelación.
Después del relámpago,
aprendimos, no puede esconderse un relámpago.
Despertamos, rasgamos tinieblas.
Fuerte, raudo, decidido, temerario,
grandioso, invulnerable, soñador,
distingue valerosos, soñadores, aventureros,
como un psicólogo el relámpago.
…y mi relámpago eres tú.
Alex Calvin
31 de octubre de 2024